jueves, 2 de octubre de 2014

Adaptaciones literarias: ¿hasta qué punto debe ser fiel una historia?

Esta semana se ha puesto de moda hablar de 'El corredor del laberinto' de James Dashner, debido a su recién estreno en el cine, o incluso 'Si decido quedarme' de Gayle Forman. Bien, sólo hablaré de esta primera pues es de la que he visto la película y generalmente he estado leyendo lo que me temía: que la adaptación no era fiel al libro. En algunos casos con un toque más crítico decían que no era nada fiel, pero en muchas ocasiones hay quién ha comentado que la adaptación aún teniendo momentos diferentes se ha permitido el lujo de hacer estos cambios.

Pero mi análisis no va por ahí sino el que ya he comentado en el título ¿hasta qué punto debe ser fiel una historia? Qué será el tema a tratar mañana en la radio donde estoy colaborando.

Quizás hay quien piense que la forma de contar las cosas por escrito y en un medio audiovisual podría ser igual y a la hora de plasmarlo sólo hay que seguir al pie de la letra lo que hay escrito. Pues están equivocados pues principalmente porque el papel se permite el lujo de decorar las líneas con muchas más descripciones y detalles que un medio audiovisual. En televisión o en el cine la velocidad a la que se trabaja es vertiginosa y lo sé por experiencia, en cambio a la hora de escribir sólo necesito papel, lápiz y mucha imaginación. Siguiendo por esta línea, tampoco es sencillo elaborar un guión a partir de la idea de una persona pues hay que seguir una pauta marcada por la "obra madre". Y como había comentado ya, no es fácil pasar del lenguaje literario al lenguaje audiovisual en muy poco tiempo. De hecho, puede resultar una tarea verdaderamente compleja. Por ejemplo, ya sólo el lenguaje literario puede llegar a describirte a un personaje tanto en el plano exterior como el psicológico y a la hora de plasmar eso es muy complicado, no podemos diseccionar al actor o la historia para que nos muestre todas sus facetas. Por lo tanto, habrá que seleccionar las claves que hagan que la historia tenga más fuerza visual y dramática y así poder mostrarnos un producto final que reúna una historia fuerte, con un guión más o menos fiel a la historia original.

Hay que tener siempre presente que la forma de contar en un medio u otro nunca será igual. Y ver en pantalla algo lento hará que la película sea tediosa y estemos deseando irnos del cine. Además, siempre tenemos que tener presente que el cine nos exige unas pequeñas cualidades "comerciales" para que la hagan todavía más atractiva.

No es necesario que todo lo que aparezca en el guión deba de estar en el libro ya que el guionista será el responsable del nuevo texto. El escritor ya hizo su trabajo y ahora el del guionista será el de encargarse del nuevo producto, mientras no mancille la idea original o añada aspectos que desvirtúen la obra. Si aporta nueva información que no pierda el sentido no tiene porqué ser reprochable.

Tenemos a Stanley Kubrick como uno de los grandes cineastas que más han filmado adaptaciones literarias: 'El Resplandor' de Stephen King o 'La naranja mecánica' de Anthony Burguess. O el director Brian de Palma que rodó 'Carrie' otra novela de Stephen King. Y nadie les echa en cara estas adaptaciones pues realmente han sabido trasladar la esencia de las historias a la gran pantalla.

Podría hablar de muchas más como 'El Hobbit' o 'El señor de los anillos', 'Harry Potter', 'El Gran Gatsby' (la primera, claro), 'Doctor Zhivago', 'Lolita', 'El mago de Oz', 'El padrino'... y podría hacer un gran listado de tantas adaptaciones que se han hecho a lo largo de la historia del cine. En su mayoría no están contadas como en el libro, con todos los detalles, hasta de si el pelo del perro del vecino era blanco o negro, pero no se trata de eso, sino de que la historia que se cuenta tenga sentido.

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